Los decretos de Jesús en la Cruz

1 Pablo revela a los colosenses (col 2:14-17) que había un acta de los decretos que nos era contraria. Es decir, eran impedimentos a la bendición de su herencia. Pero también dice que Jesús la “Anuló”; y esto no fue mediante imposición sino por su propio sacrificio. Sin embargo, desde la misma cruz el reescribió esos decretos contrarios y los reformó a nuestro favor.

2. Sentencia uno: El perdón es Gracia Pura

Jesús dijo: “Padre perdónalos…” (Lc 23:34).

El perdón es la libertad del alma. Cuando no hay perdón hay opresión. Jesús decreta que el perdón ahora sería la evidencia de nuestra absolución de pecados; su grito “Perdónalos” aún está resuena en la eternidad. El perdón quitó el dominio que el pecado tenía. El perdón es el lenguaje del corazón de Dios revelado.

El perdón es la manifestación pura de la Gracia.

3. Sentencia dos: La iglesia y el creyente son lo importante para el Reino.

Jesus dijo: “He ahí tu hijo (A Maria) He ahí tu madre” (a Juan) (Jn 19:26-27).

Juan es tipo del Creyente y María, tipo de la Iglesia. Jesús nos unió a la Iglesia y nos hace uno con su cuerpo.

Ya no serían mas sinagogas vacías, sino que, la iglesia renaciente lleva el sello del Espíritu, la unión en Cristo y la legalidad del sacrificio de la Cruz.

El evangelio saludable es aquel que parte de la unión espiritual del creyente y la iglesia, en el vínculo del amor.

4. Sentencia tres: Acceso a lo sobrenatural

 “Desde hoy estarás conmigo en el Paraíso”

(Lc 23:43).

Es la mayor evidencia de que tenemos ciudadanía celestial. Que la vida no termina aquí. Es la promesa que manifiesta la eternidad de aquellos que son crucificados con cristo para obtener estrada libre al paraíso.

Nuestro destino es la eternidad en las moradas celestiales.

5. Sentencia cuatro: Acceso a su Presencia

“Elí, Elí, Elí, lamac sabactani” Dios mío, Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?

(Mt 27:46)

Fué el momento más tenebroso para Jesús. Aquel que nunca había sentido el vacío de no tener al padre, por primera y única vez sintió su ausencia, ¿por qué? Con el fin de que tú y yo podamos gozar de la compañía LEGÍTIMA del padre a cada segundo.

Jesús une el cielo con la tierra, cuando nosotros hoy anhelamos y vivimos apegados a su presencia.

6. Sentencia cinco: Acceso a la Revelación, sabiduría y fuente de poder

“Tengo Sed” (Jn 19:28).

El agua es vida, al igual que la Palabra. Los oídos de los fariseos y su espíritu estaban secos. Cuando cristo vino habían pasado mas de 400 años de silencio.

Mucha gente seguía a Jesús porque refrescaba su espíritu. Pero al negársele el agua a Jesús y solo darle a probar vinagre, nos entrega el poder de la Palabra y la Facultad de ser fuentes que salten para vida eterna para salvación de otros.

7. Sentencia seis: Protección y cobertura en todas las áreas.

“En tus manos entrego mi espíritu”. (Lc 23:46).

Era lo mas sagrado que Jesús tenía, su espíritu.

Fíjate en lo siguiente:

El cuerpo de Jesús yace en la Cruz y al morir estaba en la tumba custodiado (Mr 16:1-8) El alma de Jesús (Glorificada y Justa) fue y predicó a los espíritus encarcelados (1Ped 3:19) Y su espíritu fue a su Padre, tal como está profetizado en (Ecl 12:7) Fue el único en estar en todas las dimensiones al mismo tiempo. ¡Por eso Jesús es Señor en el Cielo, en la tierra y debajo de la tierra!

Esto nos habla de que aunque en esta vida tengamos pruebas, nuestro espíritu tiene un solo destino, los brazos del Padre y nuestra alma, una sola vestidura, la santidad que viene de Jesús.

Se puede acabar este hombre exterior, como Jesús en la cruz, pero que tu espíritu y alma jamás se corrompan o caigan en manos del enemigo.

8. Sentencia siete: Destrucción total de todos los imperios contrarios y apertura de la Herencia*

“Consumado es” <Pagado por completo> (Jn 19:30).

Lo que el hombre adeudaba, Cristo lo pagó, lo pasado, lo presente y lo porvenir. *Nosotros nacimos bajo el manto de todo cancelado.*

Destruyó el Imperio del Pecado.

Destruyó el Imperio de la muerte.

Destruyó el Imperio de la enfermedad.

Destruyó el Imperio de la miseria.

Jesús nos entregó siete bendiciones supremas y quitó todo impedimento.

En cada decreto somos más que Victoriosos.

 

 

 

 

 

 

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