Reclama tu bendición

 

Jeremías 32:8

“Y vino a mí Hanameel hijo de mi tío, conforme a la palabra de Jehová, al patio de la cárcel (donde yo estaba preso) y me dijo: Compra ahora mi heredad, que está en Anatot en tierra de Benjamín, porque tuyo es el derecho de la herencia, y tú tienes la Unción para rescatarla; cómprala para ti.”

Cuando ves a Dios obrar sobre una situación, siempre es extraordinario lo que hace. Esperar que Abraham y Sara perdieran su ternura jovial para ponerlos a parir en su vejez es extraordinario. Direccionar a un pueblo frente al mar para luego abrir ese mar es extraordinario. Mandar fuego del cielo es extraordinario. Reprender a los mares y los vientos es extraordinario. Sólo a Dios se le ocurre construir un templo tan ostentoso en el Desierto. Sólo a Dios se le ocurre usar lo vil, lo menospreciado, lo débil para hacer cosas extraordinarias.

Cada día el hombre va al supermercado buscando lo mejor, a las tiendas buscando lo mejor, las academias señalan al mejor, el deporte premia al mejor, los colegios al mejor promedio, pero Dios toma a los endeudados y los enlutados, los golpeados por la vida, los ciegos, los leprosos, los cojos y los conecta con el Núcleo de la Gracia para hacer con ellos cosas extraordinarias.

Jeremías el Gran profeta estaba preso por insurrecto. Tenía muy poco acceso a las visitas. Tenía las cuentas bloqueadas. Tenía a sus amigos lejos de él. A sus discípulos en la distancia.

Pero tenía conexión 5G con el Reino de los cielos.

Porque el enemigo le cerró todas las puertas, menos las del cielo. Porque el enemigo tiene la potestad de sabotear todas las cosas, pero no tu relación con Dios porque ésta depende de tu decisión.

Cuando Pablo y Silas estuvieron presos, el enemigo creyó haberlos destruido porque los limitaron en casi todo, pero no les cerraron la boca y por ahí provocaron su milagro con oración y adoración.

Tu Circunstancia muestra tu Realidad, pero a Dios le pesa más tu propósito. A Dios no le sorprende lo que te pueda pasar, Él está en control. Ya Dios sabía que Jeremías estaba Preso, pero sus planes con él no estaban presos.

Su palabra tiene la legalidad de mostrarte lo que será hoy, mañana y luego. Sino, pregúntale a José cómo venció la crisis con la Revelación de la Palabra. Cómo Elías supo todo por Revelación. Cómo Isaías pareciera que vivió en la época del Mesías por la forma tan asertiva como profetizó acerca de Él. Cómo Juan sabía quien era y que debía hacer por medio de la Palabra.

Dios le dijo a Jeremías que había un plan y el enemigo también seguía su plan, pero el plan de Dios prevaleció a pesar del plan del enemigo.

Dios tiene un plan mejor, ya desarrollado en la eternidad, donde las circunstancias son diferentes a como las ves ahora.

A Jeremías lo visita su tío en su cautiverio y le presentó la oferta que nunca se le había presentado estando afuera. Cuentas congeladas, bolsillos limpios y en presidio.

¡Pero él tenía una Palabra!

Y antes que su tío llegara la palabra ya estaba en su espíritu.

No ha llegado tu bendición aún, pero Dios te prometió que llegará.

Su tío le habló conforme a la Palabra de Dios y él lo entendió así.

Porque le dijo: “Tú tienes el Derecho”

Sabes Iglesia, muchas cosas son tuyas por Derecho.

La Salud

Las Finanzas

La Salvación

La Libertad

La Vida

La Restauración

La Tierra por heredad… No el mundo, la Tierra.

El Dominio y la Autoridad.

Muchas cosas son tuyas POR DERECHO.

¡RECLAMALAS!

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