Dios no me abandona

Juan 16:32

“Y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo”

En las escrituras de hoy, se evidencia como Jesús experimentó y dio cuenta de este tipo de soledad. En su maravilloso y desprendido servicio en nombre del Señor, seguro se percató de esa misma soledad en la mirada de los leprosos, en la voz tenue de los ciegos y con mayor intensidad ese día en que sus seguidores más cercanos lo abandonaron.

Sin embargo, al asegurar que el abandono de sus discípulos era el reflejo fiel del cumplimiento de la profecía, Jesús expreso su inalterable confianza en El Señor al asegurar: y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo (Juan 16:32) Jesús asumió como necesario su destino y descanso en El Padre, por nosotros, esa gran carga.

Como seres humanos, serán constantes los momentos de soledad, incluso aquellos que no pueden superarse de manera sencilla, con aquellas personas cercanas cuyo apoyo es incondicional.

Pero en esos momentos debemos recordar el ejemplo de Jesús y asumir con la misma fe que Dios está con nosotros siempre. Él es omnipresente y eterno y es el único que puede acompañarnos todo el tiempo y para todo.

En nuestra condición de seres humanos, todos experimentaremos momentos de soledad, pero Cristo nos ayuda a entender que nuestro Padre celestial está con nosotros siempre. Él es omnipresente y eterno; el único que puede acompañarnos todo el tiempo y para todo.

 

0 0 vote
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments